sábado, 31 de octubre de 2009

Jesús te librera

Cierto día dos amigas de la misma edad terminaron sus estudios y se preguntaron: ¿Qué hacemos ahora? Debemos trabajar- se dijeron. Así que ambas comenzaron con la búsqueda del trabajo, cada una por su lado.
Una con alegría, sonriente y optimista poniendo su fe en Cristo, consiguió el tan anhelado trabajo. La otra, que no era tan simpática y que no vivía de manera optimista, no ponía su fe en Cristo, para ella todo estaba mal, siempre caminaba mirando hacia abajo como si tuviera una cadena muy pesada sobre el cuello. Todavía está buscando trabajo.

Una, reflejando en su rostro un brillo que solo Cristo puede dar, consiguió el éxito.
La otra joven, llena de pesimismo siendo este una pesada cadena que le impedía creer que Dios tiene el poder para solucionar cualquier problema, siguió su vida sin poder disfrutar de los milagros de Dios.

Veamos algunos pasajes que nos pueden enseñar algo de cómo debemos guiarnos para poder disfrutar de Jesús y de la felicidad que él nos ofrece.


Pedro liberado de las cadenas por el poder de Cristo

Busquemos en Hechos 12: 7, 8. Dice: “Y he aquí que se presentó un ángel del Señor, y una luz resplandeció en la cárcel; y tocando a Pedro en el costado, le despertó, diciendo: Levántate pronto. Y las cadenas se le cayeron de las manos.
Le dijo el ángel: Cíñete, y átate las sandalias. Y lo hizo así. Y le dijo: Envuélvete en tu manto, y sígueme.”

Pedro se encontraba preso, pero esto no impedía que Dios obrara para liberarlo, para que él pueda seguir brillando a través de la tarea que realizaba para Dios. Obviamente el diablo quiso frenar a Pedro y que éste se deprimiera y se opacara, por lo tanto no podría brillar para Jesús. Por eso Dios libero a Pedro.
Vemos en el vers. 7 que un ángel del Señor toco a Pedro y lo despertó y le dijo, “Levántate pronto” y las cadenas se cayeron. Después de esta liberación el ángel le dijo “Sígueme”. Qué lindo es pensar que Dios nos libera y después no invita a seguirlo.
Para Dios no hay nada imposible, él rompe cualquier cadena que te este atormentando hoy. Jesús quiere que nosotros podamos ser libres tal cuál Pedro.

Tú puedes ser liberado de las cadenas con el poder de Jesús

Salmos 55: 22. “Echa sobre Jehová tu carga, y él te sustentará; No dejará para siempre caído al justo.”
Una promesa bíblica en el antiguo testamento que nos habla de que debemos confiar en Dios para ser sustentados y que él nunca deja al justo desamparado.
Que linda promesa que nos anima a confiar en el poder de Jesús, él nunca nos deja caídos para siempre. Solo debemos confiar en Jesús.

También en el nuevo testamento encontramos en Mateo 11: 28 “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar”.
Aquí se nos invita a entregar toda carga que impide que podamos ser felices para Jesús. Otra vez se requiere de nuestra confianza en la bondad de Dios para poder ser liberados de esa cadena que nos ata a este mundo y no nos deja brillar para Jesús. Solo él puede liberarnos con su poder, pero es necesario que tú y yo tomemos una decisión. Dejemos las cargas a Dios.


Piensa:

Pedro fue liberado de sus cadenas para seguir predicando por su ejemplo y por el poder de Cristo a las demás personas. Pedro confió en el poder de Dios y Dios lo libero. También como hemos visto anteriormente Dios quiere liberarnos; pero es necesario que confiemos en Cristo y le entreguemos todo aquello que nos hace daño y nos impide estar cerca de Jesús.

Para Ti:
Hoy es el día que debes entregarte a Jesús, hoy es el día que Jesús quiere que le entregues toda cadena que impide que brilles para él y con su poder, hoy es ese día.
¿Que impide que tu le entregues a Jesús lo que te ata a este mundo? ¿Qué esperas para entregarte a Jesús? Hoy Cristo quiere que brilles con su Poder.
Por eso te invito a que si quieres entregar tu cadena Jesús No demores Cristo quiere que hoy seas liberado. No demores, porque Cristo quiere que brilles con su poder.


Oremos juntos:

“Hoy Jesús entregamos a ti nuestras cadenas, son estas las que nos impiden estar junto a ti y también nos impiden brillar con tu poder. Cristo amado, te ruego que nos guardes del mal y que nos ayudes a estar contigo siempre. Jesús ayúdanos a brillar con tu poder. Amén.”