martes, 18 de agosto de 2009

¿Cómo obtener el éxito en la vida?

En el libro de 1 Samuel 13: 5-12 y 2 Samuel 5: 19-25 encontramos dos historias paralelas, dos reyes de Israel que lucharon en contra de sus enemigos, pero que al enfrentarlos lo hicieron de diferentes formas o maneras. Dos reyes que fueron elegidos por Dios y ungidos por el mismo profeta.

En el primer pasaje bíblico, encontramos a Saúl que decide enfrentar a los filisteos. Estos, por años fueron el "dolor de cabeza" de los israelitas, en la antigüedad.
Entonces los versículos dicen que, Saúl partió con su ejército de 3000 hombres y se establecieron en la zona de Gilgal.
Todo el pueblo junto con Israel creyeron vencer a los filisteos por sus propias fuerzas como lo habían hecho anteriormente, pero cuando acamparon supieron que los filisteos llegaron con 30.000 carros, 6.000 hombres de a caballo y una multitud a pie.
Para Saúl y el pueblo de Israel ahora comenzó la hora de pensar en que iban a ser vencidos. Por eso el versículo 6 nos dice que los israelitas "se escondieron en cuevas, en fosos, en peñascos, en rocas y en cisternas", en el versículo siguiente dice que el pueblo “iba tras él temblando”.
La situación del pueblo de Israel no era buena, realmente estaban en aprietos. Cada ciudadano estaba asustado por la situación y veían en su líder a un miedoso que ahora no sabía qué hacer. Pero a Saúl se le ocurrió una idea, era comenzar a hacer sacrificios para parar la huida del ejército.
Así que comenzó a pedir que traigan animales para el sacrificio y como dice la Palabra de Dios, “ofreció holocausto y ofrenda de paz”.

¿Cuál fue la motivación de Saúl para ofrecer sacrificio a Dios? Fue porque, ¿quería obtener de Dios una respuesta o una ayuda o porque quería consultar a Dios para saber cuál era la decisión que debía tomar?
Obviamente se nota en el pasaje bíblico que él hizo el sacrificio por una cuestión política, porque veía que sus planes eran destrozados y porque el pueblo ya no lo apoyaba mas como líder, así que él trato de tapar su falta de espiritualidad con Dios a través de una muestra al pueblo de sus creencias y así entrar en simpatía con el ejercito que estaba con él.

Cuantas veces hacemos esto, ¿no? Cuentas veces dibujamos en nuestros planes a Dios solo por superstición y no porque nos interesa que Dios este incluido en las decisiones. Confiamos en nuestras fuerzas e inteligencia y no confiamos en un Dios todo poderoso que nos ama y quiere participar de nuestra vida para que no suframos las consecuencias de haber tomado malas decisiones.

Pero por otro lado tenemos a David, como lo describe el pasaje citado más arriba que se encuentra en 2 Samuel, en donde encontramos a un joven valiente, con ganas de servir a Dios de la mejor manera.
Este joven rey también tiene una batalla con los filisteos pero él, en el versículo 19, consulta a Dios para saber qué es lo mejor, si debía atacar a los enemigos en ese momento y si Dios estaba de acuerdo con esos planes.
Qué lindo es incluir a Dios, dejar que el participe como Dios en nuestra vida. Que hermosa actitud tuvo David en hacer esa consulta. Obviamente que a él le interesaba que su ejército ganara la batalla, pero bien sabía que, para que sea así, debía consultar al dador de toda sabiduría, al Todopoderoso, a su Dios. Nuestro Dios.
David venció al ejército de los filisteos, pero de repente se entero que otro ejército lo estaba por atacar y que se habían establecido en el valle de Refaim. Así que nuevamente David consulto a Dios, versículo 23, él no se confió de la primera victoria, sino que quería, otra vez, tener la respuesta de Dios por si debía avanzar o no.
Entonces Dios le contesta, “Tan pronto como oigas un ruido como de pasos sobre las copas de los árboles, lánzate al ataque, pues eso quiere decir que el Señor va al frente de ti para derrotar al ejercito filisteo”. (NVI) En la RVR, dice "pasos como de marcha" (en heb. tse´adah) que, según el Comentario Bíblico Adventista p. 622, menciona que aparece en Jueces 5:4 y Sal. 68: 7; en los pasajes mencionados anteriormente se utiliza esta palabra en relación con la marcha de las huestes de Dios.
Que privilegio el del pueblo Israelita, poder escuchar los pasos de Dios sobre los árboles.
Qué hermoso es que Dios camine al frente nuestro para ganar la batalla, que lindo es saber que si lo hacemos parte de nuestros planes obtendremos la victoria por su gracia y voluntad.
Que él mismo nos conteste nuestras oraciones, esperando con paciencia su respuesta. Qué lindo es que nuestro Dios se haga presente en nuestras vidas, que hermoso es saber que el éxito está asegurado cuando ponemos las decisiones en las manos de Dios.

Por eso hoy debemos tomar la mejor decisión, hoy debemos tener la actitud de David y debemos dejar las cosas en las manos de Dios. Hoy es el día de decisión por Cristo, él nos quiere ayudar y nos quiere dar el éxito, ¿Cuál será nuestra actitud? ¿Seremos como Saúl o quizá como David?
Que Dios te ayude a tomar la mejor decisión por Cristo hoy y siempre.

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